Hoy pasamos página del calendario, dejamos atrás este 2020 que recordaremos por mucho tiempo (¡ojalá que no lo olvidemos!).

No vamos aquí a recordar todo lo vivido, seguro que cada uno de nosotros tiene en su retina y en su corazón un montón de imágenes y emociones vividas durante estos últimos 300 días de nuestras vidas. Ahí quedaran marcadas para siempre en nuestra piel y en nuestro interior.

Pero la vida sigue, y queremos seguir VIVIENDO, con mayúsculas. Dicen que las cosas no volverán a ser iguales, pero aunque sean diferentes las podemos llenar de plenitud, de vida y de ilusión. No por ser diferentes las cosas ahora serán peores. Esperemos que sea todo lo contrario.

Ojalá vivamos con más sentido, con más conciencia comunitaria, siendo menos superficiales, dando importancia de verdad a las cosas que realmente son importantes, y dejando a un lado todas esas cosas insignificantes que muchas veces nos obsesionan y nos distraen de aquello que nos hace más humanos.

Recuperemos la verdadera humanidad, que nos hace crecer con los otros, y no a costa de los otros.

Recuperemos el valor de lo pequeño, lo sencillo, lo que nos hace encontrar el camino de la felicidad verdadera.

Hagamos del 2021 una nueva oportunidad para construir un mundo más justo para todos, haciendo de cada día un nuevo camino hacia ese futuro mejor que queremos ir construyendo.

Y que también podamos ser símbolo de acogida para todos los que se acerquen a nosotros, en medio de este año Jacobeo, en el que Santiago será referencia para muchos peregrinos.

FELIZ 2021