La  educación infantil de cero a seis años hay que considerarla una etapa educativa esencial, y no meramente asistencial puesto que es entonces cuando se forjan los cimientos sobre los que nos construimos progresivamente como personas.

 Y todos sabemos lo importantes que son los cimientos a la hora de construir algo…

Todo ello nos lleva a defender la necesidad de partir de metofologías globalizadoras que favorezcan un acercamiento activo por parte del niño a la realidad en la que vive.

La actividad se torna imprescindible, tanto para el desarrollo físico y psicomotor, como para la construcción del conocimiento. Por lo tanto, en la educación infantil se deben potenciar situaciones y actitudes que permitan a las niñas y niños de estas edades desarrollar sus capacidades de observar, explorar, manipular y experimentar.

En este sentido, la dimensión psicomotrizy el aprendizaje de su cuerpo es un pilar fundamental del desarrollo y, por lo tanto, debe tener el protagonismo que se merece en una educación infantil de calidad.

Especialmente en esta etapa de cero a seis años, es cuando el movimiento tiene una incidencia más elevada en todo el desarrollo global infantil. De hecho, es imposible desligar el desarrollo motor del resto de las áreas. El cuerpo es el medio que, desde los primeros momentos de nuestra vida, nos permite ir descubriendo lo que nos rodea; de la misma manera es también nuestro primer vehículo de expresión. El movimiento es la primera forma, y la más básica, de comunicación humana con el medio.

¿Queréis ver a los peques como disfrutan?